El escepticismo del mundo del trabajo ante la agenda laboral de Piñera - FENASIC

miércoles, 21 de febrero de 2018

El escepticismo del mundo del trabajo ante la agenda laboral de Piñera

Fuente: Radio U. Chile

(22/02/18) La agenda previsional sería uno de los principales temas que abordaría la agenda del próximo presidente en el plano laboral. En cambio, analistas y representantes de los trabajadores piensan que la extensión de los derechos de los trabajadores, lejos de ser una prioridad para el nuevo gobierno, se vería acotada por el propósito de flexibilizar las atribuciones de los grupos negociadores y aumentar la dotación de los servicios básicos.

 

Aun cuando la reforma laboral que logró aprobar el actual gobierno no dejó conformes a las agrupaciones de trabajadores, el panorama con la próxima administración parece ser menos auspicioso todavía.

A juicio del abogado laboralista y académico de la Universidad Diego Portales, César Toledo, existe una distancia significativa entre lo que debería ser el foco de atención del nuevo gobierno y lo que efectivamente será su preocupación durante los primeros meses de gestión.

“Lo que han insinuado los personeros cercanos a la coalición básicamente apunta a la seguridad social, más que al derecho del trabajo, pero temas sustantivos laborales dificulto que pase. Es difícil que quieran mover los cimientos de la reforma laboral, porque es beneficiosa para el empresariado”, señala el experto a Radio U. de Chile, y reafirma su opinión indicando que “el sector que apoya a Piñera es partidario de flexibilizar aún más el derecho del trabajo, más de lo que está”.

Consultada por el mismo medio, Amalia Pereira, vicepresidenta de la CUT, admite que durante el próximo gobierno, la postura de la Central será defender los pocos logros que se obtuvieron a través de la reforma laboral.

“Vamos a defender lo que hemos ganado en la reforma laboral. Como Central estamos claros de que en la región la tendencia ha sido perder los derechos laborales y sindicales. Nosotros consideramos que alcanzamos un avance, la negociación colectiva por sindicatos interempresas y limitar los grupos negociadores”, expresa la dirigenta y añade que “la titularidad sindical y el fin al reemplazo es un avance, pero nos queda mucho aún para tener relaciones equitativas con el empresariado”.

No obstante sus pocas expectativas, plantea que la CUT cree que una prioridad para un nuevo gobierno debiese ser la titularidad sindical: “Tenemos que seguir profundizando en el tema de la titularidad sindical. El gobierno quedó al debe. Hay que avanzar en una nueva reforma que contenga los eliminados de los derechos fundamentales. El derecho a huelga todavía no tiene una verdadera relevancia en nuestro país”.

En otro plano, los trabajadores y trabajadoras del sector público ven con preocupación los anuncios de disminución de la cantidad de empleados justamente en este sector. Jimena Aguirre, directora nacional de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, ANEF, advierte: “uno ve claramente que en el área de desarrollo social hay programas que podrían ser afectados. El consejo de la infancia ya tiene fecha de término. Como puede pasar en el consejo de la infancia, puede pasar en otros programas que tienen que ver con la entrega de servicios sociales a la población”.

Grupos negociadores y servicios mínimos

Los dos puntos concretos que despiertan la inquietud de las organizaciones sindicales son los grupos negociadores y los servicios mínimos, cuestiones que tras la Reforma Laboral, tanto empresas como trabajadores, han tendido a llevar a la consideración de la Dirección del Trabajo e -incluso- a instancias judiciales.

Concretamente las aprehensiones se orientan a que el nuevo gobierne busque vías alternativas para modificar la reforma laboral, flexibilizando las atribuciones de los grupos negociadores y aumentar la dotación de los servicios mínimos. Esto, al no contar con las mayorías necesarias para legislar y aprobar leyes en el congreso.

El abogado César Toledo sostiene que las intenciones del próximo gobierno en relación con estos dos temas son claras. “Ante la dificultad de no tener las mayorías en el congreso para aprobar leyes que le den en el gusto, aún más de lo que ya lo hace la actual legislación, el camino será dirigirse a la Dirección del Trabajo para que ésta, a través de un proceso de interpretación, extienda aún más la flexibilidad en lo que respecta a servicios mínimos y lo que tiene que ver con una reinterpretación en materia de grupo negociador”.

El académico explica que “la Dirección del Trabajo (DT) no puede pasar a llevar los límites de la ley le cabe interpretar la legislación laboral, pero no le corresponde legislar, eso es algo que no deja de ser paradojal, porque muchas veces quienes ahora pretenden dotar a la Dirección del Trabajo de esas facultades, que no tiene, lo han criticado frente a otros casos y yo diría bastante más discutibles en cuanto a que la Dirección del Trabajo se estaría extralimitando en sus facultades. Sería absolutamente poco consecuente que se pretendiera que la DT pasara a llevar los límites de la legislación, no corresponde”.

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