¿Qué es el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y por qué no resuelve los problemas de institucionalidad ambiental? - FENASIC

jueves, 24 de enero de 2019

¿Qué es el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y por qué no resuelve los problemas de institucionalidad ambiental?

En junio de 2014, en el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet ingresó al Congreso el proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), boletín nro. 9.404-12. La iniciativa continúa en primer trámite constitucional, el 23 de noviembre de 2017 la Comisión de Medioambiente y Bienes Nacionales lo despachó y desde entonces se revisa en la Comisión de Hacienda del Senado. 

El proyecto presenta una serie de dificultades e incertidumbres para su implementación. Las resumimos en 5 preguntas fundamentales: 

1.¿Qué es el SBAP? 

El Gobierno anunció el proyecto como “servicio público a cargo de la conservación de biodiversidad, en todos sus niveles: genes, especies y ecosistemas, a través de varios instrumentos que permitirán la preservación, la restauración y el uso sustentable de la biodiversidad en todo el territorio nacional”. 

En concreto, las funciones del Servicio Nacional de Biodiversidad y Áreas Protegidas serán encargarse del monitoreo y preservación de la biodiversidad y administración de áreas protegidas, que integrará áreas públicas y privadas, terrestres y acuáticas, tanto marinas como de aguas continentales. 

2. ¿Por qué es contradictorio y eventualmente perjudicial? 

El Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas asumirá parte de las funciones de la actual Corporación Nacional Forestal (Conaf), futuro Servicio Nacional Forestal, una vez que entre en vigencia. Pero además, al incorporar dentro de sus atribuciones de forma amplia la conservación de la biodiversidad, áreas públicas, privadas, terrestres, acuáticas, marinas, de aguas continentales, y tareas de restauración ecológica y control de especies exóticas, se produce un choque de funciones no sólo con Conaf, sino también con instituciones como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Servicio Nacional de Pesca.

El SBAP crea o reasigna 33 instrumentos regulatorios, de información y fomento e implementa 52 funciones regulatorias, de información, fomento, fiscalización y registro. No existen garantías de que el SBAP cuente con un presupuesto adecuado para la cobertura de las amplias funciones y atribuciones que se le otorgan. 

3. ¿Cuánto invierte el Estado en administración, preservación y desarrollo de Áreas Protegidas? 

Actualmente el Estado invierte entre 1 y 1,5 dólares por hectárea en la protección y conservación del ecosistema. El estudio “Propuesta de Estrategia Financiera 2015-2030, Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Chile, realizado por PNUD el 2012, arrojó que existe una brecha de 57,9% de déficit presupuestario para la administración básica de las áreas protegidas, si la meta fuera una administración óptima la brecha sube a 121,1%. En las áreas marinas la brecha alcanza 9.747,8% en un grado básico y 10.981% óptimo, lo que da cuenta del minúsculo y absolutamente insuficiente presupuesto para conservación de estas áreas. 

Otro dato relevante es el gasto público que Chile invierte en protección de biodiversidad: apenas 0,13%, el más bajo de todos los países OCDE. 

Los problemas de presupuesto se suman a las dificultades administrativas para la asignación de recursos. La mitad de los recursos que recibe Conaf (52,2%) para áreas protegidas proviene de ingresos de operación, es decir, venta de entradas e ingresos por concesiones, lo que supone un alto riesgo al condicionar los recursos a las metas de ingreso a los parques, reservas y monumentos nacionales. 

4. ¿Cuánto presupuesto considera el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas? 

El proyecto considera aproximadamente $38.811 millones, de los cuáles al menos un 30% deberían estar destinados a gastos operacionales. De los aproximados $27.168 millones restantes, deben ser descontados $15.324, asignados al Servicio Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE) y $2.000 destinados al Fondo Nacional de la Biodiversidad. 

En este escenario, el SBAP contaría con poco menos de $10 mil millones para el desarrollo de todas sus funciones adicionales al SNASPE. Así, 30 instrumentos restantes -que no son parques, reservas ni monumentos- deben ser administrados con un $328 millones por año, por instrumento. Cifra extremadamente austera, sobretodo para la conservación de áreas marinas protegidas.

5. ¿Cómo debería complementarse el SBAP con Servicio Forestal? 

El sentido del proyecto que crea el Servicio Nacional Forestal, nueva Conaf, o Conaf Pública, es precisamente robustecer la institucionalidad forestal del Estado y proyectarla a largo plazo. No diluir sus funciones, quitándole atribuciones. Por lo tanto, es fundamental entregarle al SBAP un carácter realista, de desarrollo de políticas ambientales y fortalecer la Conaf para que ejecute y cumpla de mejor forma las funciones que tiene asignadas por más de 40 años, con capacidades, competencias, expertise e infraestructura. 

Esta nueva institución debe entregar los grandes lineamientos en materia medio ambiental del país y la administración debe ser sectorial, es decir, recaer en los organismos técnicos dispuestos y capacitados para el ejercicio de sus funciones. 

En caso de que el Estado haga caso omiso y decida seguir adelante con el SBAP de la forma en la que está, es fundamental y prioritario construir acuerdos con los trabajadores que garantice su traspaso completo al nuevo servicio y el resguardo de los derechos y beneficios que los funcionarios han luchado y adquirido durante la larga historia de la Corporación Nacional Forestal.



Fuentes: